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Miles de personas participaron la noche de este martes en Río de Janeiro en un acto en favor del periodista estadounidense Glenn Greenwald, amenazado por el presidente brasileño Jair Bolsonaro después de que filtrara conversaciones privadas que desvelaron numerosas irregularidades cometidas por el ex juez y actual ministro de Justicia Sérgio Moro y por los fiscales de la Operación Lava Jato.

En un discurso ante un auditorio abarrotado con más de mil personas en la sede de la Asociación Brasileña de la Prensa, Greenwald avisó de que a pesar de que podría hacer su trabajo con más seguridad fuera de Brasil, no piensa abandonar el país.

"Decidimos que nunca vamos a hacer eso, no me importa si viene la policía a mi casa; no voy a huir de este país, me voy a quedar aquí", dijo.

Hace tres días, Bolsonaro aseguró que Greenwald había cometido un "delito" al divulgar informaciones obtenidas por presuntos hackers de forma ilegal, invadiendo los teléfonos celulares de varias autoridades, a pesar de que el periodista de The Intercept se acogió a su derecho de no divulgar la fuente de las informaciones.

El presidente, en cualquier caso, añadió: "quizá acabe en una cárcel aquí en Brasil", descartando que sea deportado, ya que fue preguntado por el asunto porque el 26 de julio una decisión del ministro Moro autorizó la deportación sumaria de extranjeros considerados "peligrosos", lo que también se interpretó como una advertencia al periodista.

Greenwald también recordó que Bolsonaro le atacó al insinuar que se casó con un brasileño (el diputado David Miranda, del Partido Socialismo y Libertad) y adoptó a dos niños para evitar ser expulsado del país, subrayando que los ataques que sufre también tienen mucho que ver con la homofobia del líder ultraderechista y sus seguidores.

"Es surrealista que me ser condenado moralmente por haber estado casado durante 15 años y por haber adoptado a dos niños en un país donde hay 47.000 niños en orfanatos, sin familia, sin amor", lamentó el periodista, acompañado de sus hijos y de su marido, visiblemente emocionado.

La principal revelación de The Intercept probó, a través de conversaciones de Telegram, que los fiscales de la Operación Lava Jato, con el procurador Deltan Dallagnol a la cabeza, y el entonces juez Moro, cooperaron para crear las condiciones necesarias para llevar a prisión al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), que por estar en preso no puedo participar en las pasadas elecciones, para las que partía como favorito.

"Se demostró que el superhéroe (en referencia al papel que la mayoría de la prensa brasileña otorgó a Moro) en realidad es un corrupto, y abusó de su poder para amañar las elecciones", destacó Greenwald.

El periodista explicó que en varias ocasiones él y su equipo de The Intercept se han visto obligados a cerrar la redacción en Río de Janeiro por "amenazas serias", pero añadió que aún queda mucho contenido comprometedor por revelar.

Greenwald, que también reveló el escándalo de espionaje de la NSA de EEUU con las revelaciones de Edward Snowden, estuvo acompañado por decenas de representantes de partidos de izquierda, movimientos sociales, miembros de la sociedad civil, sindicalistas y artistas, como los actores Camila Pitanga y Wagner Moura y el compositor y cantante Chico Buarque.

En los discursos, hubo numerosas alusiones condenando las recientes palabras del presidente Bolsonaro burlándose de la muerte de Fernando Augusto de Santa Cruz Oliveira, activista desaparecido por el aparato de la dictadura militar (1964-1985) cuando tenía 26 años.

En la platea, el público coreaba gritos como "Ningún paso atrás, dictadura nunca más" y pedía el impeachment de Bolsonaro.

Este mismo martes, 800 abogados y juristas firmaron un manifiesto en defensa de la libertad de prensa y pidiendo la renuncia del ministro Moro.

Además, el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, grabó un video defendiendo a The Intercept y a Greenwald.

"En nuestro país, un Brasil democrático, con estado democrático de derecho, el secreto de la fuente es una cuestión constitucional", dijo.

El presidente de la Cámara también defendió que se castigue a los hackers investigados por filtrar los mensajes atribuidos a Moro y a los procuradores, pero añadió que cuando las autoridades filtran informaciones secretas a la prensa también están cometiendo un crimen.

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