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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España

El Congreso de los Diputados de España rechazó este jueves de nuevo la investidura del candidato a la presidencia del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, que no consiguió la mayoría necesaria para ser investido pese haber obtenido el mayor número de votos en las elecciones generales del pasado 28 de abril.

La candidatura de Sánchez, que necesitaba el apoyo de una mayoría simple para ser investido, fue rechazada con 124 votos a favor, 155 votos en contra y 67 abstenciones.

Esto quiere decir que casi cuatro meses después de las elecciones, Sánchez sólo consiguió recabar el apoyo de los 123 diputados de su partido y uno añadido del Partido Regionalista Cántabro.

En el "no" se situaron los partidos del bloque conservador y en el de la abstención se situó el principal socio potencial de Sánchez, la coalición izquierdista Unidas Podemos -42 escaños-, junto a una amalgama de partidos progresistas, nacionalistas e independentistas de ámbito regional.

Al término de la votación, la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, constató que "no se alcanzó la mayoría requerida" y que la cámara "no otorga la confianza para la investidura".

Esta circunstancia será trasladada oficialmente por Batet al rey de España, Felipe VI, que previsiblemente celebrará una ronda de contactos con los partidos políticos para encargar de nuevo la formación de Gobierno a un candidato.

FRACASO DE LAS NEGOCIACIONES

El fracaso de la investidura de Sánchez llega tras horas de intensa negociación entre su formación, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la coalición izquierdista Unidas Podemos (UP) para intentar conformar un Gobierno de coalición.

Sin embargo, esas negociaciones no llegaron a puerto por las divergencias de ambas partes sobre cuál debe ser la composición de ese Gobierno.

En las últimas 48 horas, ambos partidos airearon en los medios de comunicación detalles internos de las negociaciones.

La última oferta del PSOE ofreció a Unidas Podemos –que aceptó previamente el veto a la entrada en el Gobierno de su líder, Pablo Iglesias– la posibilidad de entrar en el Ejecutivo ocupando una vicepresidencia de carácter social y tres ministerios: el de Igualdad, el de Sanidad, y el de Vivienda.

Unidas Podemos rechazó esa oferta afirmando que las atribuciones y posibilidades de acceso a presupuestos de esos ministerios no les permitiría aplicar políticas sociales, y solicitó también ocupar el ministerio de Trabajo o incluso el de Hacienda.

En un duro discurso ofrecido antes de la votación de este jueves, Sánchez acusó al líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, de hablar de intercambios de ministerios en lugar de asuntos programáticos.

"No se puede poner la Hacienda pública en manos de alguien que nunca ha gestionado un presupuesto", respondió Sánchez en respuesta a la propuesta de Unidas Podemos.

Además, acusó a Iglesias de "querer controlar el 80 por ciento del gasto social del Gobierno" y de querer crear un "Gobierno paralelo" manejado por su partido.

Por su parte, Iglesias trasladó la negociación a la propia tribuna del Congreso y en directo ante millones de espectadores, a escasos minutos de realizarse la votación, anunció que su partido renunciaría a la pretensión de ocupar el Ministerio de Trabajo si el PSOE le cedía "las políticas activas de empleo".

"Lo único que les pedimos es participación proporcional en el Gobierno acorde a los votos", dijo Iglesias, que insistió en que sus exigencias eran sobre "competencias" y no sobre "sillones".

Además, Iglesias utilizó su turno de palabra para reprochar a Sánchez su actitud en las últimas semanas, afirmando que no trató con "respeto" al que pretendía ser su socio de gobierno.

Mientras ambos líderes intercambiaban reproches por el fracaso de las negociaciones, los portavoces de otras formaciones situadas en la abstención como el Partido Nacionalista Vasco o Esquerra Republicana de Cataluña riñeron a Iglesias y Sánchez por su incapacidad para llegar a un acuerdo.

Especialmente duro fue el discurso del independentista Gabriel Rufián (ERC), que culpó a ambos de acercar el país a unas nuevas elecciones en las que la balanza podría inclinarse en favor del bloque conservador, abriendo la posibilidad de que los ultraderechistas de Vox entren al Gobierno.

Si el día 23 de septiembre el Congreso de los Diputados sigue sin haber elegido a un presidente del Gobierno se procederá automáticamente a una repetición electoral.

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