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Jair Bolsonaro, presidente de Brasil

El presidente Jair Bolsonaro reiteró el jueves su idea de transformar en la "Cancún brasileña" una región de costa del estado de Río de Janeiro (sureste), protegida por su alto valor ecológico y recientemente declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, revocando demarcaciones de áreas protegidas, informaron medios locales.

"En Río de Janeiro queremos hacer allí, pretendemos, con dinero de fuera, transformar la bahía de Angra en una Cancún, pero el decreto que demarca la estación ecológica sólo puede ser derribado por una ley", comentó este jueves el presidente en un encuentro con diputados evangélicos, según recoge el portal de noticias UOL.

Bolsonaro explicó que su intención es mejorar la coordinación con parlamentarios y gobernadores de estados para aprobar leyes que ayuden a revocar la demarcación de áreas hasta hoy dedicadas a la protección ambiental, que en su opinión impiden el desarrollo turístico y económico.

En el caso concreto de la bahía de Angra dos Reis, en el sur del estado de Río de Janeiro, ya es la segunda vez que Bolsonaro expresa su intención de convertirla en una "Cancún brasileña", en alusión a los grandes resorts e infraestructuras turísticas de esa zona del Caribe mexicano.

El presidente se refiere específicamente a la Estación Ecológica de Tamoios, un parque natural federal creado en 1990 que cubre parte del ambiente marino y las islas de la bahía de Isla Grande, entre los municipios de Angra dos Reis y Paraty.

En 2012, Bolsonaro fue multado por el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) por pesca ilegal en esta región.

La semana pasada, la Unesco declaró la bahía de Angra dos Reis y Paraty patrimonio de la Humanidad, por su mezcla única de biodiversidad y cultura.

La pequeña ciudad de Paraty es uno de los ejemplos mejor conservador de arquitectura colonial brasileña, y sus alrededores albergan la parte mejor preservada de la mata atlántica, uno de los ecosistemas más amenazados del país.

La Unesco recibió de manos de las autoridades locales brasileñas un plan de gestión que implica que las entidades públicas asumen el compromiso de preservar y garantizar las "cualidades excepcionales y únicas" que dieron el título a este lugar.

A partir de ahora, Brasil tendrá que entregar cada seis años un informe a la Unesco con los progresos realizados para proteger la región, que podría perder el reconocimiento si los planes de Bolsonaro salen adelante, apuntan especialistas.

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