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Miles de estudiantes de varias universidades públicas brasileñas protestaron el miércoles contra los recortes propuestos por el Gobierno de Jair Bolsonaro a la educación superior, que podrían llegar al 30 por ciento de su presupuesto y amenazan la continuidad del curso académico.

En el estado de Río de Janeiro, la Universidad Federal Fluminense (UFF), en la ciudad de Niteroi, acogió la protesta más importante: miles de jóvenes salieron del campus en ambiente festivo alertando de que los recortes tienen una finalidad ideológica más que económica, según comentaron varios manifestantes a Sputnik.

"El recorte no es sólo económico porque estamos en crisis, es ideológico, porque empezó primero en determinadas universidades a las que se quiere reprimir", explicaba Fabiana Amorim, estudiante de producción cultural, al recordar unas recientes palabras del ministro de Educación.

El ministro Abraham Weintraub aseguró la semana pasada en una entrevista al diario local "Estado de São Paulo" que se recortaría el 30 por ciento del presupuesto a las universidades que organizan "desorden" en lugar de dedicarse a la buscar la excelencia en la enseñanza, y acusó directamente a tres: la propia UFF, la Universidad Federal de Bahía y la Universidad de Brasilia.

Durante la campaña electoral de la que salió vencedor Bolsonaro el año pasado, estos y otros centros acogieron actos de carácter político, y estudiantes de la UFF, por ejemplo, desplegaron grandes pancartas con el lema "antifascimo", en velada alusión al líder ultraderechista, que generaron una fuerte polémica (la policía entró en los campus para retirar los carteles, pero la Justicia les obligó a dar marcha atrás apelando a la libertad de expresión).

Para muchos estudiantes, el recorte anunciado por el Gobierno tiene algo de represalia, a pesar de que poco después de esa declaración de intenciones, el ministro amplió la medida a las más de 60 universidades federales y también a los casi 40 institutos federales (todos los centros de educación superior que dependen del Gobierno central).

Muchos de los responsables de esas unidades académicas aseguraron en los últimos días que si el recorte se materializa será prácticamente imposible concluir el año lectivo.

"El Gobierno de Bolsonaro forma parte de un fenómeno mundial que cuestiona incluso la ciencia, que tiene una cruzada ideológica contra el conocimiento, contra la universidad, contra la prensa… es un proyecto pensado para retirar espacios democráticos y en su lugar implantar autoritarismo", comentaba Amorim.

Para Bruno Pacífico, estudiante de filosofía, la verdadera intención del Gobierno no es tanto luchar contra el llamado "marxismo cultural", como suelen afirmar los seguidores más radicales del presidente, sino simplemente lanzar una "cortina de humo" para privatizar las universidades públicas.

"Los anteriores Gobiernos colocaron a los pobres en las universidades, hubo una política de cuotas fuerte (reserva de plazas para negros, indígenas y estudiantes de baja renta) y aumentó la demanda hacia las universidades públicas, que consolidaron su prestigio, porque siguen siendo las de calidad, por eso hay mucha disputa económica en el sector de la enseñanza privada", aseguraba este joven.

Según datos de la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE), el principal sindicato estudiantil de Brasil, este miércoles hubo actos en 52 universidades brasileñas contra los recortes, en su mayoría asambleas para preparar una huelga general en todo el sector de la enseñanza para el próximo 15 de mayo.

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