The Liberal Post

Portada Noticias Vídeos

Candidatos a Presidente del Gobierno de España

Mañana se celebran elecciones generales en España y el diario estadounidense New York Times ha publicado un demoledor artículo en el que carga duramente contra los candidatos de todos los partidos y augura un futuro complicado para el país ibérico.

El rotativo califica a los candidatos de PSOE, PP y Ciudadanos, el actual presidente Pedro Sánchez incluido, como a un "trío de jovenzuelos inmaduro". Mientras que el que sí que es "Maduro" es Pablo Iglesias, pero precisamente le recuerdan su pasado como "antiguo bolivariano".

El artículo se titula “España: estás en problemas” y está firmado por el periodista Diego Fonseca. Se afirma, entre otras cosas que en los debates se vio “un conjunto de partidos políticos dirigido por un trío de jovenzuelos inmaduros incapaces de demostrar que pueden discutir sobre el futuro de 47 millones de personas sin embarcarse en una pelea de patio escolar”.

Fonseca no duda en afirmar que el “espectáculo de los debates fue vergonzoso porque no había mejor oportunidad para explicar propuestas” y que Rivera, Casado y Sánchez ”—¡una triada de señores!—” sonaron “grotescos hablando de feminismo y todos resbalaron cuando debieron improvisar su propuesta para la cultura”.

Para conocer mejor a los candidatos os mostramos a continuación un perfil de cada uno de ellos, de la mano de la agencia de noticias Sputnik.

Pedro Sánchez: el superviviente que quiere mantenerse en el Gobierno de España

El actual presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, (Madrid, 1972) repite en estas elecciones generales como candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), para intentar mantenerse en el cargo.

Se trata de la tercera vez que Sánchez se presenta a unos comicios generales como cabeza de lista.

La primera de ellas fue en las elecciones generales de 2015, Sánchez encabezó la candidatura de un PSOE que obtuvo el peor resultado de su historia con 90 escaños y un 22 por ciento de votos, quedando por detrás del líder del PP, Mariano Rajoy.

A la vista de la aritmética parlamentaria nacida de esos comicios, Mariano Rajoy rechazó el encargo del Rey Felipe VI para intentar ser investido y el monarca trasladó el encargo a Sánchez.

Tras meses de negociaciones con los grupos políticos, Sánchez fracasó en su intento de recabar el apoyo a dos bandas de fuerzas muy alejadas ideológicamente: los liberales de Ciudadanos y la formación de izquierdas Podemos.

Además, el candidato no consiguió el apoyo de las formaciones independentistas catalanas, que le exigían la celebración de un referéndum de autodeterminación reconocido desde Madrid, algo a lo que se negó en todo momento.

Sánchez llegó a presentarse hasta en dos ocasiones a la sesión de investidura con el único apoyo relevante de Ciudadanos, lo que le fue insuficiente para alcanzar la presidencia del Gobierno.

Tras las dos investiduras fallidas, se convocaron nuevos comicios –celebrados en junio de 2016– en los que Sánchez volvió a encabezar al PSOE, cosechando de nuevo los peores resultados de la historia de la formación: 84 escaños con un 22 por ciento de votos.

El reparto de escaños dificultaba de nuevo la conformación de mayorías para la formación de Gobierno: Sánchez no supo entenderse con Podemos y los partidos independentistas mientras que a Rajoy –que volvió a ser el más votado– no le bastaba con el apoyo de Ciudadanos.

Finalmente, después de 10 meses de un Gobierno en funciones, y ante la posibilidad de unas terceras elecciones consecutivas, empezaron a crecer en el PSOE las voces que pedían a Sánchez permitir la formación de un Ejecutivo conservador para desbloquear la situación.

Sin embargo, Sánchez se aferró al lema "no es no", popularizado entre sus simpatizantes para manifestar su rechazo a Rajoy.

En ese contexto, el PSOE vivió una de las mayores crisis internas de su historia. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz –que apoyó a Sánchez en su carrera hacia la secretaría general en 2014– encabezó un movimiento de rebeldía en el que distintos integrantes de la Ejecutiva Federal del PSOE presentaron su dimisión.

Esto dio lugar a la celebración de un tenso Comité Federal en el que Sánchez constató la pérdida de apoyos dentro del partido. En consecuencia, Sánchez dimitió como secretario general en octubre de 2016 y una Comisión Gestora tomó las riendas del PSOE, cuyos diputados se abstuvieron permitiendo la investidura de Rajoy.

El Gobierno de Rajoy aguanta en el poder hasta junio de 2018, cuando después de la sentencia del caso Gürtel –que condena al Partido Popular como partícipe a título lucrativo de una trama corrupta–, Sánchez consiguió los apoyos necesarios para tumbar al Gobierno del Partido Popular mediante una moción de censura.

Por lo tanto, el líder socialista llegó al Palacio de la Moncloa –sede del Gobierno español– tras superar etapas muy convulsas tanto en la política nacional como en su propio partido.

El todavía presidente del Gobierno es doctor en Ciencias Económicas y durante varios años ejerció la docencia en la Universidad Camilo José Cela de Madrid. Antes de su etapa de profesor universitario, fue asesor en el Parlamento Europeo (1998) y jefe de gabinete del Alto Representante de Naciones Unidas en Bosnia durante la Guerra de Kosovo (1999).

A su vuelta a España, trabajó como Director de Relaciones Internacionales en la Organización de Consumidores y Usuarios (2000) y como Asesor de Economía de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE entre 2000 y 2004, tras lo que consiguió hacer carrera en el partido.

Desde entonces, ocupó distintos cargos a nivel municipal hasta llegar a ser diputado nacional en 2009 y finalmente cabeza de lista en el 2015.

Padre de dos hijos y jugador de baloncesto al máximo nivel hasta los 21 años, Sánchez es una cara joven dentro de un partido centenario.

Según todas las encuestas, el PSOE será la fuerza más votada el próximo domingo, sin embargo, no conseguirá la mayoría absoluta, por lo que Sánchez deberá gestionar ese éxito en una situación de debilidad parlamentaria.

En el último día de campaña, avanzó que no ve "ningún problema" en gobernar con la fuerza de izquierdas Podemos ni en incorporar a miembros de este partido "en el futuro".

"Yo no tengo un sentido patrimonialista ni tampoco monopolístico del poder", explicó en el último día de campaña.

Pablo Iglesias, la alternativa de izquierdas que pide paso pese a estar en horas bajas

La coalición de izquierda Unidas Podemos, encabezada por Pablo Iglesias (Madrid, 1978), aspira a ser más influyente que nunca tras las elecciones del próximo domingo pese a que la formación perdió la efervescencia que le hizo irrumpir con fuerza en el panorama político español en 2014.

Unidas Podemos está lejos de suponer la alternativa a la izquierda del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que aspiraba a ser en las elecciones generales de 2016, cuando muchos sondeos anunciaban un "sorpasso" que finalmente no sucedió, dejando a esta joven coalición –nacida de la unión de Podemos e Izquierda Unida– como el tercer partido más votado.

Ahora el escenario es distinto: los sondeos anuncian que el PSOE de Pedro Sánchez será el partido más votado en las elecciones, pero en un panorama fracturado que le obligará a buscar pactos con otros partidos para llegar a La Moncloa si los números lo permiten.

La formación liderada por Pablo Iglesias afronta estas elecciones con un pronóstico bastante pobre en relación a 2016, ya que la mayoría de sondeos les sitúan como cuarta fuerza política del país por detrás del PSOE, del conservador Partido Popular y de los liberales de Ciudadanos.

Incluso algunos estudios pronostican que la formación ultraderechista Vox podría sacar más escaños que Unidas Podemos, lo que relegaría a los izquierdistas al quinto puesto.

Sin embargo, el fragmentado escenario y la necesidad de Pedro Sánchez de buscar apoyos sitúa a Unidas Podemos más cerca que nunca de entrar al Gobierno.

A lo largo de la campaña, Pablo Iglesias defendió en distintas ocasiones que se acabó la España de los gobiernos monocolor y que a partir de ahora todo aquel que quiera ocupar la presidencia deberá asumir la entrada en el Ejecutivo de otras formaciones.

En ese sentido, la batalla de Unidas Podemos en estos comicios consiste en consolidarse como un recurso ineludible para que el PSOE vuelva al Gobierno, alejando la posibilidad de un pacto con Ciudadanos y arrastrando a Pedro Sánchez a posiciones más de izquierdas.

Unidas Podemos apoya la propuesta de los partidos catalanes para celebrar un referéndum de autodeterminación, lo que además le sitúa en una situación preferente para actuar como intermediario entre el PSOE y los independentistas en caso de que sus votos también sean necesarios para una eventual investidura.

En la pasada legislatura Unidas Podemos ya jugó un papel esencial a la hora de construir la mayoría parlamentaria que aprobó la moción de censura contra el conservador Mariano Rajoy para poner en su lugar a Pedro Sánchez.

Además, en los meses de Sánchez al frente de Gobierno, Unidas Podemos se convirtió en el principal socio parlamentario del PSOE para sacar adelante distintas medidas sociales, entre las que destacan la subida del salario mínimo.

En las elecciones españolas no se votan candidatos a la presidencia sino los candidatos a ocupar los 350 escaños del Congreso de los Diputados, donde los representantes electos eligen al presidente del Gobierno. No obstante, lo habitual es que los partidos dejen claro antes de las elecciones cuál es su apuesta para la presidencia. En el caso de Unidas Podemos es Pablo Iglesias.

Antes de dar el salto a la política Iglesias fue profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, desde donde un grupo de académicos fraguaron la creación de Podemos en 2014 al calor del legado del movimiento de los "indignados" del 15-M.

Líder de Podemos desde sus inicios, la irrupción de este partido llevó a Iglesias a ser eurodiputado entre 2014 y 2015, cuando dejó su puesto en Bruselas para presentarse a las elecciones españolas siendo elegido como diputado, cargo que sigue ostentando.

Desde su nacimiento el sino de esta formación política estuvo plagado de altibajos: de los triunfos que llevaron a sus candidaturas hermanas a ganar las alcaldías de Barcelona y Madrid en 2015 y de la esperanza del "sorpasso" al PSOE se pasó a ver cómo tras las elecciones de 2016 el Partido Popular volvía al Gobierno.

Además, la trayectoria de Podemos desde su creación estuvo marcada por los constantes desacuerdos y crisis internas, que en los últimos meses llevaron a varios de sus fundadores a dejar el partido, dañando mucho su imagen.

En adición, el partido y en especial la figura de Pablo Iglesias fueron víctimas de un acoso mediático e incluso policial a través de las llamadas "cloacas del Estado", un supuesto entramado corrupto dirigido desde el Ministerio del Interior cuando gobernaba el PP.

Este entramado se dedicó supuestamente a fabricar pruebas falsas contra Podemos, pruebas que después eran publicadas por ciertos medios de comunicación, causando un gran daño sobre la imagen del partido en un momento en el que aspiraba a convertirse en una fuerza hegemónica de la izquierda.

Actualmente el escándalo de las "cloacas del Estado" está siendo investigado en la Audiencia Nacional, dejando revelaciones como que algunas de las informaciones publicadas contra Podemos contenían datos conseguidos a través del robo de dispositivos electrónicos a los asesores de Iglesias.

Todo ello fue utilizado por Pablo Iglesias durante la campaña no para venderse como una víctima, sino para intentar sacar pecho, afirmando la razón de ser de todas esas maniobras es que "a Podemos no le pueden comprar".

Santiago Abascal, el aterrizaje del nacional-populismo de derechas en España

El partido ultraderechista Vox entrará con fuerza en el Congreso de los Diputados en las elecciones de este domingo en España, confirmando el aterrizaje de una ultraderecha que, liderada por Santiago Abascal (Bilbao, 1976), se alimenta de los ecos del nacional-populismo conservador de Donald Trump, Matteo Salvini o Jair Bolsonaro.

Santiago Abascal, presidente de Vox, es posiblemente el líder político más desconocido a nivel internacional entre todos los que lideran candidaturas de peso en las elecciones españolas de este domingo.

Su formación, creada en 2013, no tuvo representación en ningún parlamento español hasta el pasado mes de diciembre, cuando Vox irrumpió con fuerza en las elecciones de Andalucía.

Desde entonces Vox se encuentra en línea ascendente y en estas elecciones aspira a ocupar el espacio político a la derecha del Partido Popular, un espacio en el que tradicionalmente solo había espacio para el propio PP.

Santiago Abascal es licenciado en sociología y, aunque pueda parecer una figura nueva en la política española, prácticamente toda su carrera profesional está ligada al Partido Popular.

Además, en su familia también existe una tradición política conservadora: durante el franquismo, su abuelo fue alcalde de una pequeña localidad alavesa llamada Amurrio  y su padre ocupó durante más de 35 años distintas responsabilidades en el PP de Álava, coincidiendo con los años de mayor actividad del terrorismo de ETA en el País Vasco.

Abascal se afilió al Partido Popular con 18 años y, a la edad de 23 accedió por primera vez a un cargo público como concejal en un pequeño ayuntamiento de Álava.

De la política local dio el salto a la autonómica, ocupando un escaño en el Parlamento Vasco desde 2004 a 2009.

En 2010 fue nombrado director de la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid, un cargo de libre designación que dependía del gobierno autonómico, en aquellos momentos en manos de la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre, representante del ala más conservadora del Partido Popular.

En 2013, Abascal abandonó el Partido Popular, formación a la que ahora se refiere como "derechita cobarde", y se sumó a Vox.

Vox fue impulsado por un grupo de críticos con la dirección de Mariano Rajoy al frente del Partido Popular, del que empezaron a renegar por una supuesta falta de mano dura contra el independentismo catalán y el nacionalismo vasco.

A modo de ejemplo, es significativo recordar que en 2012, después de que ETA anunciara el cese definitivo de sus actividades, un Abascal descontento ante la posibilidad de un cierre en falso del conflicto afirmó lo siguiente: "Para mis hijos deseo otra cosa: una España unida. Prefiero que vayan con escolta en una España unida que libres en una España rota".

El ideario político de Abascal se caracteriza, sobre todo, por la defensa de la unidad de España, las apelaciones al pasado glorioso de la nación y la defensa de la familia como núcleo de una sociedad donde las tradiciones católicas tienen una posición preponderante.

En los años siguientes, ya en Vox, Abascal fue un 'ajeno' de la actividad institucional en España hasta que en los últimos meses, utilizando la crisis en Cataluña como caldo de cultivo, su discurso ultranacionalista consiguió arraigar, propiciando su irrupción en Andalucía.

El discurso de Abascal, además de centrarse en la defensa de la unidad de España, también comprende continuos ataques a los colectivos feministas, a la comunidad inmigrante y, en general, a cualquier posicionamiento progresista.

Las encuestas pronostican que Vox conseguirá en torno al 10 por ciento de los votos, lo que le situaría como quinta fuerza política del país, accediendo aproximadamente a 30 de los 350 escaños que componen el Parlamento de los Diputados.

Sin embargo, todos los estudios publicados hasta la fecha señalan que en estas elecciones hay un gran porcentaje de votantes (más del 20 por ciento) que no decidirán su voto hasta última hora, lo que podría provocar grandes cambios sobre las proyecciones disponibles.

Pese a las continuas críticas a su antiguo partido, dentro del fragmentado escenario con el que España se conduce a estas elecciones, la formación de Abascal se enmarca en el bloque de la derecha, cuyas posibilidades de gobernar pasan por que los escaños de Vox, Ciudadanos y Partido Popular sumen una mayoría suficiente para otorgar la presidencia a estos últimos.

Pablo Casado: El líder que trata de mantener a flote al Partido Popular

El líder del Partido Popular, Pablo Casado (Palencia, 1981), el más joven de los candidatos, se estrena en estas elecciones del 28 de abril como cabeza de lista en uno de los comicios más difíciles para su partido.

Casado fue elegido como líder del PP y sucesor del expresidente Mariano Rajoy en un congreso extraordinario de la formación conservadora el pasado mes de julio.

El candidato representó con su victoria interna un giro hacia posiciones más conservadoras, para competir por el espacio político que en estas elecciones trata de ocupar la formación de ultraderecha Vox.

Pese a su juventud, el nuevo presidente del Partido Popular lleva más de 15 años integrado en las estructuras de la formación.

Ingresó en el PP en 2003 y sólo dos años después fue elegido presidente de las Nuevas Generaciones del partido en Madrid, cargo que ocupó hasta 2013.

En 2007 fue elegido diputado autonómico en Madrid y en 2011 dio el salto al Parlamento nacional como diputado por Ávila, provincia de Castilla y León, de la que procede.

En su currículo destaca que entre 2009 y 2012 fue director del gabinete del expresidente del Gobierno José María Aznar, cuyo tono duro en el discurso parece haber heredado.

El principal salto de Casado a la primera línea política se produce en 2015, cuando fue elegido vicesecretario general de comunicación por parte de Mariano Rajoy, lo que le permitió tener hasta la fecha una gran presencia mediática, siendo habituales sus comparecencias ante la prensa o su participación en medios de comunicación.

Casado es notorio por la dureza de su discurso, lo que le ha llevado a protagonizar distintas polémicas.

La férrea oposición de Casado al independentismo catalán es uno de los ejes centrales de su propuesta, que se autoproclama representante de la "España de los balcones", en referencia a las personas que, con motivo de la crisis política en Cataluña, decidieron mostrar su apoyo a la unidad de España colgando banderas en ventanas y balcones de sus viviendas.

Casado siempre reiteró su "lealtad a la Constitución" y planteó, entre otras cuestiones, un refuerzo del Código Penal para "evitar cualquier desafío secesionista", con propuestas que pasan por la recuperación del delito de sedición impropia.

Entre las propuestas del candidato, plantea "bajar impuestos" o revertir algunas de las medidas sociales aprobadas por los socialistas, como la despenalización del aborto o modificar la ley de igualdad.

En estas elecciones su discurso compite con la formación de ultraderercha Vox y con los neoliberales de Ciudadanos, que derechizaron su discurso, dejando la posición de centro completamente huérfana en estos comicios.

Los sondeos auguran que los conservadores quedarán segundos, a mucha distancia del primer puesto, que ocupan los socialistas del PSOE.

Sin embargo, sus resultados no serán suficientes parar conformar Gobierno y necesitarán realizar pactos con dos de sus aliados declarados y sus principales rivales por el nicho de voto conservador: Ciudadanos y Vox.

En el último día de campaña, el presidente del Partido Popular ya abrió la puerta a dejar entrar a la formación ultraderechista Vox en el Gobierno de España si el bloque de la derecha consigue los votos necesarios para investir a un candidato.

"Para qué vamos a andar pisándonos la manguera entre nosotros si lo que tenemos que hacer es sumar", dijo Pablo Casado este viernes.

Albert Rivera, el liberal que trata de hacerse con la derecha española

Albert Rivera (Barcelona, 1979) es el presidente de la formación liberal Ciudadanos, que en las elecciones de este domingo en España aspira a tener una posición relevante desde la que alcanzar pactos para formar un gobierno "constitucionalista" que vuelva a intervenir las instituciones catalanas.

Ciudadanos es una formación que nació en el año 2006 en Cataluña a raíz de una plataforma cívica de intelectuales cuyo objetivo era "tener una herramienta con la que enfrentarse a las locuras del nacionalismo".

En sus primeros años Ciudadanos era un partido de ámbito estrictamente catalán y su líder, Albert Rivera, se formó como político en el Parlamento de Cataluña, donde ocupó un escaño desde 2006 hasta 2015, cuando decidió dar el salto a la política nacional.

La irrupción de Ciudadanos en la política española se produjo paulatinamente, de forma paralela al crecimiento del independentismo en Cataluña, instaurándose como su contraparte en un territorio donde la derecha española apenas tiene apoyos.

De hecho, la oposición al independentismo es la principal seña de identidad del partido, que a lo largo de su trayectoria realizó distintas transiciones ideológicas desde el ideario socialdemócrata hasta sus actuales posiciones liberales, que cada vez van más acompañadas de tintes conservadores.

La irrupción definitiva de este partido en el mapa político español tuvo lugar en 2015, cuando la formación liberal entró por primera vez en el Congreso de los Diputados en un momento en el que la desafección de la población hacia los partidos tradicionales por la crisis económica allanó el camino a nuevos actores como Ciudadanos o Podemos.

Tras esas elecciones Ciudadanos fue el único partido que apoyó la investidura del socialista Pedro Sánchez, que no consiguió los votos necesarios para gobernar, lo que llevó a otra convocatoria de elecciones, esta vez en 2016.

Los comicios de 2016 dejaron un escenario igualmente fragmentado en el que Ciudadanos apoyó la investidura del conservador Mariano Rajoy –que finalmente sí llegó a La Moncloa– pese a que Rivera había prometido en campaña no ceder sus votos a un gobierno del Partido Popular.

La capacidad de Ciudadanos de pactar a ambos lados del tablero político es defendida por parte de sus miembros como una virtud, mientras que el resto de actores lo califican de "partido veleta".

En los comicios de este domingo Ciudadanos llega con la promesa de no apoyar bajo ninguna circunstancia la investidura de Pedro Sánchez, al que consideran un traidor por haber aceptado el apoyo de los independentistas catalanes en la moción de censura de 2018.

Dentro del fragmentado panorama político de España, la negativa de Rivera a cualquier pacto con Sánchez ubica a Ciudadanos en el bloque de la derecha junto a los conservadores del Partido Popular y los ultraderechistas de Vox de cara a las negociaciones postelectorales.

Además, la posición de Ciudadanos de cara a ese posible pacto viene marcada por los sucesos tras las elecciones de diciembre en Andalucía, donde los liberales entraron a un gobierno autonómico encabezado por el PP gracias a los votos de Vox.

Según los sondeos publicados en la última semana, Ciudadanos afronta estas elecciones con la posibilidad de conseguir en torno al 15 por ciento de los votos, lo que le daría acceso a alrededor de 45 escaños de los 350 en juego.

El programa de Ciudadanos presenta un plan económico liberal, en el que se aboga por reducir impuestos y flexibilizar el mercado de trabajo.

En materia territorial, Ciudadanos presenta un programa que coincide con Vox y el Partido Popular a la hora de proponer una nueva aplicación del artículo 155 de la Constitución para intervenir las instituciones de Cataluña, gobernadas por el independentismo.

El artículo 155 permite al Gobierno de España intervenir las instituciones de una comunidad autónoma en caso de que esta "no cumpliere las obligaciones que la Constitución" o "actuare de forma que atente gravemente al interés general de España"

El 155 fue aplicado por Mariano Rajoy en otoño de 2017 después de que el independentismo catalán celebrase un referéndum unilateral y declarase la independencia del territorio.

No está tan claro que en el escenario actual la aplicación del 155 fuese ajustada a derecho, ya que ahora mismo en Cataluña hay un gobierno independentista que dice buscar la ruptura con España pero que no toma ninguna medida encaminada en esa dirección.

En cualquier caso, Rivera insistió durante la campaña en que la situación en Cataluña genera una "emergencia nacional" que justificaría la adopción de esas y otras medidas.

 

Si te ha gustado este artículo compártelo con tus amigos en las redes sociales:

© 2019

The Liberal Post