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Iván Duque, presidente de Colombia

La oficina del Alto Comisionado de Paz de Colombia negó este miércoles que el lugar en el que se iban a reunir el martes el presidente colombiano, Iván Duque, y representantes de las comunidades indígenas del Cauca (suroeste) fuera un sitio a puerta cerrada, como lo indicaron los nativos.

"No era un sitio cerrado como se ha querido mostrar, se acondicionó un lugar para la reunión con el CRIC (Comité Regional Indígena del Cauca) con más de 200 sillas para los voceros de la minga (protesta) indígena y una sola fila para el presidente y sus delegados", dijo esa oficina a través de su cuenta de la red social Twitter.

El organismo también publicó fotografías en las que se observa el lugar, acondicionado con carpas.

Las declaraciones y las imágenes se dan luego de que el martes se frustró un encuentro que estaba previsto entre Duque y los voceros de los indígenas que mantuvieron una protesta de 27 días y por la cual bloquearon varios tramos de la vía Panamericana en el suroeste del país.

Aunque la protesta se disolvió el sábado tras una negociación de 12 días, entre una comisión del Gobierno central y representantes de los nativos, la presencia de Duque el martes en el municipio de Caldono (Cauca) serviría para protocolizar lo acordado.

Sin embargo, luego de permanecer cuatro horas en el municipio, Duque abandonó la región sin llegar a reunirse con los indígenas, quienes le pidieron que asistiera a una plaza pública donde lo esperaban 2.000 personas.

El presidente argumentó razones de seguridad para no salir de una institución conocida como Casa Lúdica, donde estaba con su comitiva.

El pasado lunes el fiscal general de Colombia, Néstor Martínez, denunció que ese organismo había identificado un supuesto plan de grupos armados ilegales infiltrados entre las comunidades indígenas para atentar contra Duque en medio del diálogo con representantes del CRIC, por lo que el mandatario evitó la plaza pública.

Los indígenas negaron que haya infiltrados en sus comunidades y rechazaron las declaraciones del fiscal, al tiempo que aseguraron que Duque estaría protegido también por la seguridad indígena.

Este miércoles, en diálogo con la emisora local Blu Radio, el comisionado de Paz, Miguel Ceballos, señaló que el Gobierno mantiene la voluntad de diálogo con los indígenas, pero que en la mañana del martes fueron informados de la interceptación de una llamada en la que se hablaba de buscar atentar contra el mandatario.

"Cuando estábamos ahí llego una grabación angustiosa que oyeron los gobernadores (que acompañaron a Duque) donde hablaban dos personas, casi en vivo, quienes decían dónde estaba localizado el presidente en Caldono y cómo debían convencerlo a salir a un espacio público donde atentarían contra él", dijo Ceballos, quien destacó que eso confirmó la advertencia hecha por el fiscal.

Agregó que "el peligro de la zona no era la minga, sino los terceros, esos infiltrados de grupos armados que querían pescar en río revuelto".

El encuentro del martes buscaba protocolizar el acuerdo logrado el sábado por las partes, en el que el Ejecutivo se comprometió a asignar 800.000 millones de pesos (unos 258 millones de dólares) para las comunidades indígenas de esa región.

Antes del acuerdo, los indígenas decían que solo despejarán la vía Panamericana cuando el Ejecutivo accediera a sus exigencias, las cuales sumaban 4,6 billones de pesos (unos 1.484 millones de dólares) en ayuda económica para las comunidades y 41.000 hectáreas de más para los nativos que habitan en el Cauca.

Ante eso el Gobierno afirmó que no cuenta con ese presupuesto y que solo firmaría acuerdos que pueda cumplir.

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