Europa Países Bajos

700 horas seguidas de misa para evitar la deportación de unos refugiados

4 de diciembre de 2018
Stefan Traugott

Escrito por:

700 horas seguidas de misa para evitar la deportación de unos refugiados

La ley holandesa prohíbe a policía y ejército entrar en lugares de culto en el transcurso de los servicios religiosos, ley a la que se aferran los feligreses de la parroquia de Bethel, una pequeña iglesia protestante de La Haya, en Holanda, para evitar la deportación de una familia armenia de refugiados.

Para evitar que los funcionarios arresten a la familia Tamrazyan, que vive desde hace nueve años en los Países Bajos, su pastor ha organizado desde hace un mes servicios religiosos de forma ininterrumpida, las 24 horas del día. Pastores llegados de todo el país, se personan por turnos en la iglesia, donde cientos de fieles asisten diariamente a los servicios.

Los Tamrazyan prosiguen con su vida en el interior de la parroquia, Sasun y Anousche Tamrazyan y sus tres hijos, Hayarpi, Warduhi y Seyran, huyeron de su Armenia natal pues el padre de familia, Sasun Tamrazyan, es un activista político y opositor en Armenia, país donde había recibido amenazas de muerte por lo que decidieron buscar asilo político en Holanda, lugar que los ha acogido durante nueve años. Tras años de lucha burocrática la familia recibió el asilo por un juez, pero ante las reformas de la política migratoria el Gobierno ha revocado el asilo.

Los feligreses intentaron que se aplicase la ley holandesa que permite la residencia a familias con niños que hayan residido más de un lustro en el país, pero las autoridades no cedieron.

Ante la situación, decidieron recurrir a su parroquia local, la cual no tenía espacio para alojarles y les puso en contacto con otra mayor, la iglesia Bethel, que pudo acoger a la familia.

Un miembro del Consejo General de Ministros Protestantes, Theo Hettema, comenta las tensas deliberaciones internas sobre qué hacer con la familia Tamrazyan.

“Ninguna iglesia debería tener que escoger entre el respeto al gobierno y el respeto a la dignidad humana”.

Hettema tiene la esperanza de que en cualquier instante el ministro de Migración garantice la residencia a la familia armenia de refugiados, pero hasta entonces, los servicios religiosos se seguirán celebrando para impedir la deportación.