América México

Dos hombres son quemados vivos por un rumor en WhatsApp

14 de noviembre de 2018
María Amador

Escrito por:

Dos hombres son quemados vivos por un rumor en WhatsApp

En un pequeño pueblo de México, rumores falsos sobre secuestradores de menores se extendieron a través de WhatsApp, lo que generó que una multitud quemara vivos a dos hombres inocentes.

El 29 de agosto, un centenar de personas se amontonaba en la calle principal de Acatlán de Osorio, en el estado mexicano de Puebla. Una patrulla llevaba a un calabozo a dos hombres y al coche lo seguían más personas mientras a gritos acusaban a los detenidos que portaba la patrulla de ser secuestradores de niños.

Desde la entrada de la comisaría, los agentes de policía les decían que los dos hombres no habían raptado a menores sino que habían cometido un delito menor, pero la multitud seguía congregándose y aumentando.
Los agentes los habían llevado a comisaria por “alteración del orden”, después de haber sido abordados por residentes locales.

En la estación se encontraban Ricardo Flores, quien visitaba a sus familiares, era un joven de 21 años que había crecido a las afueras de Acatlán pero que se había mudado a 250 kilómetros al noreste para estudiar Derecho, y su tío, Alberto Flores, un hombre de 43 años que era granjero y había residido durante décadas en una comunidad junto al pueblo. Juntos se dirigían ese día a comprar materiales de construcción para terminar un pozo, declaran sus familiares.

Mensajes falsos de WhatsApp

La multitud estaba convencida de su culpabilidad, una información de origen desconocido se esparció a través de la aplicación de mensajes privados WhatsApp.

“Por favor, todos estén alerta porque una plaga de secuestradores de niños entró en el país”, dice textualmente uno de los mensajes enviados por teléfono.

“Al parecer, estos criminales están involucrados en el tráfico de órganos… En los últimos días, desaparecieron niños de 4, 8 y 14 años, y algunos fueron encontrados muertos y con signos de que se les habían extirpado órganos. Sus abdómenes habían sido abiertos y estaban vacíos”.

Los dos hombres quemados vivos, habían sido vistos cerca de una escuela primaria y el miedo colectivo les convirtió, a Ricardo y Alberto, en estos supuestos raptores de niños.

La noticia de su detención

De las misma forma, por WhatsApp corrió veloz la noticia de la detención de los dos hombres, el gentío acudió a la comisaría, convocada en parte por un antiguo residente del pueblo conocido como el Tecuanito, Francisco Martínez.

Según la policía, Martínez fue uno de los difusores de mensajes en Facebook y WhatsApp acusando a Ricardo y Alberto, y desde la comisaría retransmitió en directo por Facebook las imágenes del macabro suceso.

“Gente de Acatlán de Osorio, Puebla, por favor vengan a mostrar su apoyo”, “Créanme, los secuestradores están aquí ahora” decía a cámara.

Mientras este intentaba atraer a los ciudadanos, otro hombre identificado como Manuel por la policía, subía al techo del edificio de estilo colonial donde se ubica la municipalidad junto a la comisaría, y tocaba las campanas del gobierno para alertar a los habitantes de que Ricardo y Alberto iban a ser liberados.

Un tercer hombre, conocido como el Paisa, Petronilo Castelán, caminaba entre la gente recolectando dinero y con su altavoz llamaba a la población para aportar dinero para comprar combustible y prenderle fuego a los detenidos.

Entonces, la multitud forzó la reja del edificio policial y arrastraron a los inocentes Ricardo y Alberto Flores, fueron empujados por las escaleras, golpeados salvajemente y rociados con combustible.
Mientras, la gente levantaba sus teléfonos móviles para grabarlo todo.

Según los testigos creen que Ricardo ya había fallecido a consecuencia de los golpes, pero su tío Alberto aún estaba vivo cuando les prendieron fuego. En los vídeos, que se pueden encontrar en las redes, se  ven sus extremidades moviéndose lentamente mientras las llamas las rodean.

Los cuerpos de Ricardo y Alberto permanecieron dos horas en el suelo tras ser carbonizados mientras los fiscales estatales llegaban al pueblo.

La ley del silencio

En el pequeño pueblo de Acatlán en el céntrico estado mexicano de Puebla, la familia de ambos hombres, las cuales vieron impotentes sus muertes a través de Facebook en directo, se encuentran con el silencio de los ciudadanos, algunos aseguran no haber estado en el pueblo o haber huído, los comerciantes dicen no haber abierto ese día pese a no ser festivo “Nadie quiere hablar sobre eso” afirma un testigo.

Los involucrados

La policía ha acusado a cinco personas de haber instigado el crimen y a otras cuatro de haberlo ejecutado.

Entre los instigadores se encuentran Martínez, quien hizo la transmisión en directo, Castelán, quien recaudó el dinero entre la multitud para el combustible y el hombre identificado como Manuel, quien tocó las campanas. Los otros dos instigadores y los otros cuatro sospechosos al parecer se dieron a la fuga según concluye la policía.

Las ‘Fake News’

El caso de Ricardo y Alberto Flores no es un caso aislado, las noticias falsas y rumores han ocasionado episodios fatales en otros países como India (donde WhatsApp se ha relacionado con una ola de linchamientos), Myanmar y Sri Lanka.

Tanto la App como la Red Social es empleada en México comunmente para consumir noticias, siendo las ‘Fake News’ una preocupación para los usuarios de internet del país latinoamericano.

Las tecnologías

“Las plataformas digitales sirven como vehículos instantáneos para canalizar lo mejor y lo peor de nosotros, incluyendo nuestros miedos y prejuicios”, apunta Manuel Guerrero, el director de la Escuela de Comunicación de la Universidad Iberoamericana en México.

Unos diez gobiernos estatales, incluyendo a Puebla, ahora han lanzado campañas informativas alertando a los ciudadanos de la ola de mensajes falsos en redes sociales, y la policía de la Ciudad de México ha creado unos grupos en la aplicación Whatsapp para permitir la comunicación directa con los ciudadanos de al menos 300 vecindarios de la capital.

Así los residentes le preguntan a través de estos grupos a la policía para poder verificar las historias que les llegan a través de las redes y, asimismo la policía los puede usar para recoletar pruebas contra las personas que difunden noticias falsas. Esta tecnología la usarán además para identificar robos, intentos de extorsión y trata de personas dentro de su jurisdicción: “Creemos que, de cada diez crímenes, la tecnología se usa en nueve”.

“Las redes sociales realmente pueden alterar una comunidad a través de la difusión de información falsa que muchos de nosotros percibimos como verdadera, porque esta nos está siendo enviada por gente en la que confiamos”.

“La sociedad realmente necesita evaluar lo que es cierto y lo que es falso, y decidir lo que es digno de confianza y lo que no”, declara José Gil, el subsecretario de Información e Inteligencia Policial de la Ciudad de México.

“Pura dinamita”

La diputada Tatiana Clouthier manifestaba que la carencia de fuerzas policiales efectivas y una cultura de impunidad en México hacen que los rumores que incitan a la violencia sean “pura dinamita”.

 

A finales de este mes de octubre se celebró una misa bajo el sol, con unos 30 familiares de Ricardo y Alberto Flores, en la Iglesia del Calvario en Acatlán. El cura bendijo dos cruces metálicas que las familias le entregaron, y José Guadalupe, el padre de Ricardo, las llevó a la escalinata de piedra donde Ricardo y Alberto murieron.

María, la madre de Ricardo, y Jazmín, viuda de Alberto, prometieron visitar el sitio del linchamiento una vez a la semana y reponer las velas que dejaron junto a las cruces.

“Las cruces deben quedarse allí para siempre para que la gente de Acatlán pueda ver y recordar lo que hizo” dijo María.